Tanatologia y Cristianismo.

Tanatologia y Cristianismo.

                                                              Tanatología y cristianismo.

La Tanatología tiene como objetivo  mucho más que afrontar las pérdidas, la muerte como la pérdida suprema, la tanatología es una filosofía de vida, del bien vivir y de alcanzar al fin y al cabo una muerte digna, un buen morir. Es decir, que esta disciplina no solo se enfoca al proceso de duelo, sino también a mostrarnos el hecho de vivir una vida plena, lograr una buena relación con las personas  significativas y expresar y dejar fluir nuestros sentimientos tales como el amor y el perdón; revisar también nuestras creencias y fortalezas que nos ayudan a tener y compartir esperanza.  Si bien sabemos que es absolutamente cierto que habremos de morir y absolutamente incierto cuándo, dónde  y cómo, desde mi punto de vista como creyente, creo que Dios nos puso a todos los seres humanos un “chip,” por así decirlo, de eternidad,  y es por ello que nos sorprende, entristece  y crea ansiedad la muerte  de quien sea, y en donde sea  que ocurre.  Es decir, creo que estamos diseñados para vivir eternamente, para continuar una vida celestial después de la vida terrenal. Ese deseo e intuición adheridos al alma es por lo cual tratamos de trascender y buscar respuesta y esperanza.

La muerte biológica  suele  presentar las siguientes fases.

-Un estado mental hiper consciente, o una conciencia muy clara. Esto puede ser en un estado de vigilia o sueño.

-Una experiencia fuera del cuerpo, por lo general en la forma de que se cierne sobre su propio lecho de muerte.

-Tu vida parpadea ante tus ojos. Muchas personas ven momentos significativos en su vida que regresan a ellos.

-Una  reunión con seres queridos perdidos-a veces incluso con antepasados ​​que nunca conoció en la vida. O tal vez visitar un mundo extraño y conocer seres hechos de luzUna abrumadora sensación de paz y descanso.

-Una luz blanca brillante en el extremo de un túnel.

Puedes experimentar todas estas cosas, o sólo algunas de ellas. Y no se sabe cuándo ni en qué orden se producirán. De acuerdo con los supervivientes que han estado cerca de la muerte, estas experiencias hacen que la propia muerte se sienta bien, y casi acogedora. Para cuando tu mente haya terminado su ceremonia de despedida, estarás listo para marchar.

Antes de morir  se experimenta una elevación del aspecto espiritual.  Es verdad  que las personas graves desean hablar mucho, hasta donde su energía les permita, se aprende mucho de sus reflexiones sobre su propia vida,  sobre la vida en general y pueden ser una gran aportación a nuestro crecimiento espiritual. Mi esposo, quien murió hace unos años y fue el principal motivo para interesarme en estudiar Tanatología,  me sorprendía mucho con reflexiones tales como arrepentirse del tiempo que no convivió con nosotros por su adicción al trabajo y  que por el mismo motivo no pudo aprender suficiente de Dios. Pero hablaba también de sus logros profesionales, la buena crianza de nuestras hijas, la restauración de la relación con su hermano y que estaba listo para partir, sin ningún temor,  había aprendido poco de la Palabra de Dios pero lo recordaba perfectamente.

En cuanto a este aspecto espiritual, la Dra. Kübler creadora de la Tanatologia refiere que el verdadero ministerio espiritual es el amor en práctica. Compartir del perdón, amor y la esperanza de una vida eterna como  las auténticas en enseñanzas de Dios.  La vida eterna es una promesa de Dios y la Biblia nos dice que Él no es hombre para mentir, pero si carecemos del  conocimiento de estas enseñanzas, creeremos  y temeremos que nuestra existencia termina para siempre. Sin embargo, somos humanos y como  le pasó a la Dra. Elizabeth, durante los momentos difíciles tenemos crisis de fe, es justo cuando requerimos retomar la confianza en Dios,  “Dios no nos da más allá de lo que podemos soportar”.

Nuestros sentimientos manejan nuestra realidad física y aunque las razones de las enfermedades de cada quien son, como dice este libro, un viaje personal, el miedo es el principal enemigo común de los humanos. Definitivamente Dios no se equivoca y en la Biblia existen 365 versículos que dicen “no temas”. Uno para cada día del año si así lo vemos. Sí perdemos principalmente el temor a la muerte propia y de nuestros seres queridos ya nada nos perturbará. De lo material debe ser más fácil desapegarnos, liberarnos, soltar, nada es eterno.

La enseñanza de “la muerte no existe” es muy esperanzadora y real, sólo es una graduación, una transición, a veces corta, y  la vida continúa . Las experiencias sobre naturales de mucha gente lo confirman, es el lugar más placentero, donde hay amor, consuelo, familia y está Dios.

Nuestra tarea en la tierra es vivir plenamente: agradeciendo lo que  tenemos, dejando en la voluntad de Dios lo que no poseemos, liberarnos de temores, madurar, crecer espiritualmente, cerrar círculos, perdonar, amar y servir.

 

 

                                                                                                                  Silvia E.Castañeda Rojas

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